Durante estos últimos días una buena parte de la prensa
española e internacional se ha ocupado de la escandalosa absolución
de los antiguos Generales del ejército croata Ante Gotovina y Mladen
Markac.
Ellos dos fueron los artífices o mejor dicho el brazo ejecutor de
la célebre Operación Tormenta que acabo con el éxodo de más de 300.000 personas
de afiliación serbia o yugoslava, muchos de los cuales vivían en la
Krajina Croata desde hace más de tres siglos.
Ante Gotovina empezó su carrera militar en Francia, siendo
miembro de la Legión extranjera, a la que acudió tras el atraco de una joyería
en Marsella y que alternó con la pega de cárteles del Frente Nacional de Le
Pen.
Su paso por el selecto cuerpo militar francés le granjeó unas simpatías que se convirtieron durante la guerra en ingente ayuda militar
al bando croata como demostró un brillante trabajo de investigación del Canal
Arte. Este rearme y asesoramiento confirmado por los dirigentes croatas de la
época, Stipe Mesic a la cabeza paso inadvertido en los medios de comunicación
que continuaban repitiendo la sempiterna relación de amistad entre
Francia y Serbia desde la Primera Guerra Mundial. Algo tan sólido y prolongado
en el tiempo como lo fue el apoyo
francés a España en la guerra contra los ingleses de Trafalgar.
Ante Gotovina a su vez recibió formación militar (y de
comunicaciones) en Fort Irwin, el mayor centro de preparación del ejército
estadounidense.
El apoyo norteamericano no se limitó al campo militar ya
que mientras más de cien mil soldados croatas entraban en Eslavonia y Krajina,
Madeleine Albright apareció en todos los canales de televisión del mundo con unas fotografías vía satélite sobre la masacre y genocidio de Srebrenica que desplazó de los focos
de interés informativo la ofensiva croata, a los que dieron libertad absoluta.
El General Markac fue el máximo mando y responsable de las
tropas especiales croatas, cuerpos de élite altamente profesionalizados y muy
bien armados que no tuvieron rival entre los soldados serbios y mucho menos
entre los civiles.
La operación militar que causó un número
de muertos desconocidos por motivos sospechosamente parciales oscila entre unos doscientos, las bajas reconocidas
por el propio ejército croata
y varios miles según las escasas fuentes independientes que se han preocupado
por los refugiados .
El uso
indiscriminado de la artillería
fue presentado como prueba acusatoria por el propio ejército croata.
El TPY ha juzgado que la operación de limpieza
étnica desencadenada por los croatas con la ayuda de USA,
Francia y Alemania y apoyada por la fuerza aérea de la OTAN no puede
ser calificada como operación criminal conjunta ya que no existen pruebas
que lo corroboren.
En las ciudades atacadas no quedaba ni rastro de las
milicias serbias que debían proteger a los civiles desarmados y que se retiro
abandonándoles a su suerte.
Otro renglón torcido más en la escritura de esa hipotética
Gran Serbia que nunca existió más que en las editoriales dóciles a las
"notas de prensa “de la CIA y del BND.
Centenares de obuses cayeron sobre esas áreas carentes de
interés militar, provocando un deliberado pánico que el rodillo militar croata
se encargó de ampliar con horrendos crímenes de guerra contra ancianos
indefensos que fueron masacrados.
La misión última estaba muy clara, ensanchar las fronteras
croatas étnicamente "limpias" para que la aprobación del tratado
de paz de Dayton pudiera llevarse a cabo con todas las garantías para USA y sus
aliados regionales.
No hay que pasar por alto que Croacia es un miembro
de la OTAN que cuenta con importantes bases militares de la coalición y cuyas
compras de armamento a sus antiguos padrinos ha sido muy provechosa para ambas
partes, incluyendo esos pellizquitos llamados comisiones que se han repartido
políticos de ayer, hoy y siempre de la vida política croata.
La reacción serbia al veredicto y liberación de los
generales encausados como criminales de guerra por una vez ha sido
unánime en un país siempre dividido.
De escandalosa a vergonzosa, pero citemos las
palabras del Presidente serbio, Tomislav Nikolic que es probablemente quien
mejor lo define:
"Se trata de una cuestión puramente
política. Tras la decisión del Tribunal de La Haya, Croacia puede
celebrar legítimamente el mayor progromo que ha visto la historia desde la
Segunda Guerra Mundial."
La liberación de los generales ha sido
recibido en Croacia y en la Herzegovina Bosnia con una
explosión de júbilo autoritario incuestionable bañada en un fervoroso
catolicismo digno de los mejores tiempos de Pavelic, que también han sido
reivindicado y laureado en toda ciudad y pueblo de croata.
La instalación de pantallas gigantes
en muchas plazas e iglesias repartidas por todo el país desde
tempranas horas de la mañana hacia presagiar que una gran noticia estaba
por llegar.
A las 09:45 , la buena nueva se confirma, la alegría se
desborda al mismo tiempo que miles de petardos, bengalas, y kilos de confeti.
 |
Retratos a lo Tito(apropiación indebida de la estética comunista), boinas de fuerzas espaciales y un rosario.
Una curiosa versión croata de la Santisima Trinidad
|
Las banderas croatas, portadas por millares de exultantes
manifestantes con el mismo símbolo e himno que la del régimen ustasi han
inundado toda la geografía. No ha habido distinciones
generacionales, desde abuelos hasta nietos han exteriorizado su atroz
nacionalismo y defensa del crimen como medio político para alcanzar la justicia
que les negaba Yugoslavia o un régimen democrático con fronteras más
razonables.
El sonido de cláxones, campanas, sirenas y
multitud de conciertos han acompañado a los adolescentes enfundados en sus
capas con banderas filofascistas (algo que nos resulta muy familiar en
Barcelona) y a una población que ha bailado y cantado animada por las medidas
del gobierno, que ha hecho de este día una nueva fecha festiva, los
trabajadores han tenido el día libre así como los universitarios y muchas
colegios han cerrado sus clases para sumarse a la fiesta.
El presidente croata Ivo Josipovic pedía hace dos
días responsabilidad por los crímenes serbios acaecidos en la
desastrosa batalla de Vukovar y quitaba toda importancia a la reacción serbia,
pues esta "no importa".
A lo que añadió antes de retirar las limitaciones horarias de bares y cafés y de presidir una muy católica misa en la
Catedral de Zagreb en honor de los héroes de la liberación de Croacia:
"Es una declaración simbólica. Por fin la guerra
desencadenada por Croacia es reconocida como lo que fue, una guerra justa y
legítima.".
Tampoco ha dudado en decir que la estancia en prisión de
los dos generales ha sido un sacrificio por la patria.
En Croacia todos los partidos políticos han apoyado las
medidas tomadas y han competido en parabienes para las heroicas víctimas
absueltas por una justicia que era esquiva a la causa croata.
Hecho que hasta el New York Times pone de relieve en una
decisión judicial que tilda de inesperada, subrayando que ningún general croata
ha sido sentenciado por crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia.
Nikolic ha tomado la palabra de los ciudadanos
serbios comprometidos políticamente al afirmar algo tan evidente como
impensable en el anterior gobierno:
"El pueblo serbio, víctima de un genocidio es
considerado como un pueblo criminal que debe avergonzarse y callarse. Esta es
una paradoja que jamás tenía que haberse dado".
La noticia ha despertado los recelos y el malestar
larvados en una tensa convivencia
entre una parte importante de la población musulmana de Bosnia que
fue también víctima de la política de asesinatos y limpieza étnica
emprendida por los croatas, quienes destruyeron más mezquitas que el bando
serbio. No obstante dado el apoyo político existente entre la comunidad bosnia y croata, sumado a la fuerta tutela occidental sobre el territorio bosnio ha impedido que se hayan producido declaraciones de relevancia en ese sentido.
Hay quien sospecha que
la revocación de los cargos, rehabilitación y liberación inmediata de
estos criminales de guerra no es sino una
recompensa a la anhelada entrada de Croacia en la Unión Europea bajo la
satisfecha mirada de aprobación alemana.
Mientras tanto sigue creciendo el número de fallecidos por
leucemia entre la población serbomontenegrina expuesta a los proyectiles de
uranio usados por la OTAN en 1999 según
informa el medio alemán Deutche Welle.